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Aguas primaverales

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Dimitri Sanin, un joven ruso terrateniente de paso por Frankfurt, salva la vida a un chico de origen italiano. El agradecimiento de la familia es grande, en especial el de Gemma, la hermana mayor, de la que Sanin no tardará en enamorarse. 

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    Dimitri Sanin, un joven ruso terrateniente de paso por Frankfurt, salva la vida a un chico de origen italiano. El agradecimiento de la familia es grande, en especial el de Gemma, la hermana mayor, de la que Sanin no tardará en enamorarse. Tras un duelo frustrado, conquista el corazón de la joven. Solo le queda vender sus propiedades en Rusia, y reunirse de nuevo con ella en Frankfurt. Pero la venta de las tierras le tiene reservadas algunas sorpresas, que dificultarán sus planes. (fuente:editorial)

(Oriol, Rusia, 1818-Bougival, Francia, 1883) Escritor ruso. Perteneciente a una familia noble rural, pasó su infancia en la hacienda materna, hasta que se trasladó a Berlín para seguir estudios superiores, momento en que entró en contacto con la filosofía hegeliana. De vuelta a su país, inició su carrera literaria con relatos que se inscriben dentro de la estética posromántica del momento (años treinta), mientras trabajaba como funcionario público, cargo que abandonó en 1843 por un gran amor, Pauline Viardot, cantante rusa constantemente en gira, con la que Turgueniev mantuvo una apasionada relación. Con la publicación en 1852 de Apuntes de un cazador consolidó su fama de escritor, al tiempo que era condenado al destierro de sus propiedades por parte del gobierno con motivo de un artículo sobre Gogol, autor considerado subversivo. Siguió escribiendo relatos, hasta que publicó su primera novela, Rudin (1856), en la que desarrolla por extenso su teoría de los hombres "superfluos", jóvenes intelectuales formados en la universidad e inflamados de ideas revolucionarias, incapaces, sin embargo, de operar en la sociedad. Siguen la misma línea las novelas Nido de hidalgos (1859), donde defiende ideas eslavófilas, y Vísperas (1860). En parte como respuesta a las acusaciones recibidas por esta última, de no crear héroes positivos, escribió Padres e hijos (1862), en la que retoma sus ideas sobre los nuevos hombres progresistas, que él denominó "nihilistas", y con la que le llegó el reproche de los críticos sobre su condición de rentista que alienta de forma prudente, y sólo con la pluma, ideologías reformistas. Turgueniev, dolido, se mantuvo a partir de entonces alejado de las controversias ideológico-políticas del momento, mientras ya estaba definitivamente instalado fuera de Rusia, a caballo entre Alemania y Francia y se dedicaba a escribir algunas novelas cortas (Aguas primaverales, 1870), relatos y algún drama y poemas en prosa. Murió en Francia al lado de Pauline, la familia de ella y algunos amigos escritores.

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