GALITZIA. Relato autobiográfico de una infancia feliz transcurrida en...
Cuando reciben la noticia de que ha muerto el juez Iván Ilich, sus...
Jasid es un perro blanco, con una mancha amarilla en la frente en forma...
Diario de un profesor novato narra, con un estilo ir?nico y tierno,...
A partir de 4 años. Cada tarde, Feliciana atraviesa un camino para...
Heroína de la resistencia a la ocupación nazi de su patria, ella, junto...
La Emperatriz Infantil está mortalmente enferma y su reino corre un...
Cediendo a un deseo antiguo, el de vivir en el campo, y gracias a una...
te recomienda este libro.
En stock
Un pequeño huérfano neoyorquino que viaja a Inglaterra tras descubrirse que es el único nieto de un viejo aristócrata inglés que lleva un vida solitaria en un imponente castillo, desengañado ya de todo.
100 Artículo Artículos
¡Últimas unidades en stock!
Fecha de disponibilidad:
Un pequeño huérfano neoyorquino que viaja a Inglaterra tras descubrirse que es el único nieto de un viejo aristócrata inglés que lleva un vida solitaria en un imponente castillo, desengañado ya de todo. El reto del siempre natural y animoso Cedric será conquistar el endurecido corazón del anciano. El del abuelo, que creía no esperar ya nada de la vida, el no menos difícil reto de sentir cariño de nuevo, de dejarse conquistar. (fuente:editorial)
La muerte de su padre precipitó la ruina de la familia, que emigró a los Estados Unidos en 1865. Allí, Frances se ganó la vida escribiendo poemas y relatos. A los veinticuatro años contrajo matrimonio con el doctor S. Burnett, de quien tuvo dos hijos. En 1877 apareció su primera novela, That Lass o Lowries, pero el éxito no llegó hasta la publicación de El pequeño lord (1885), consolidándose posteriormente con La princesita (1905) y El jardín secreto (1910), que completan su trilogía para niños. Desde 1901, tras dos divorcios y la pérdida de su primogénito, residió en las Bermudas y en Long Island, dedicada a la jardinería, la teosofía y el espiritismo, hasta su muerte en 1924. El Jardín Secreto, en realidad se transforma en un importante mensaje ambiental en la que la metáfora del jardín se convierte en el espacio que nos enseña a ser nosotros mismos. El jardín está lleno de símbolos sobre la vida, la muerte, la enfermedad, la salud... y aporta una singular visión para que los jóvenes avancen por sus vericuetos. En este sentido, El Jardín Secreto es un pequeño paso para acompañar a nuestra juventud a reconsiderar la Tierra como un universo rico y lleno de enseñanzas para ser más humanos. En sus obras ha estado siempre presente el recuerdo de las diferentes clases sociales y de los reveses de la fortuna. El jardín secreto ha sido llevado al cine por Agnieszka Holland, una directora que ya demostró sus habilidades como cineasta comprometida en Europa, Europa (1990) o como guionista en Tres colores: Azul (1993) de Krzysztof Kieślowski.