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Hojas de hierba. Edición completa. Selección de prosas Ver más grande

Hojas de hierba. Edición completa. Selección de prosas

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1584

Hojas de hierba es la gran epopeya americana y una de las grandes epopeyas de la literatura universal: con una voz tan vigorosa como sutil, canta el nacimiento de los Estados Unidos y su desarrollo como nación. Sus poemas recogen la bullente diversidad del país, sus heterogéneos pobladores y sus paisajes inabarcables, y su carácter indómito, irreverente, exento de artificios. 

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    Hojas de hierba es la gran epopeya americana y una de las grandes epopeyas de la literatura universal: con una voz tan vigorosa como sutil, canta el nacimiento de los Estados Unidos y su desarrollo como nación. Sus poemas recogen la bullente diversidad del país, sus heterogéneos pobladores y sus paisajes inabarcables, y su carácter indómito, irreverente, exento de artificios. Es una épica democrática, que arrumba los viejos principios de las sociedades europeas y las igualmente viejas estéticas que los ensalzaban, y proclama las esperanzas y necesidades del Nuevo Mundo, donde ricos y pobres, hombres y mujeres, blancos y negros, están llamados a ser libres e iguales, y los afectos imperan sobre los intereses. Pero Hojas de hierba es también el retrato de una persona, Walt Whitman, que vierte sus pasiones singulares y sus anhelos más íntimos en sus páginas: «Esto no es un libro: / quien lo toca, toca a un hombre», escribe en un poema tardío. El amor por la naturaleza, la fuerza de su erotismo, la turbulencia de la vida en Nueva York y el abrumador ímpetu musical de su voz encuentran un eco dilatado en los poemas del libro. Para Harold Bloom, Whitman constituye el centro del canon norteamericano, porque toda «voz que en nuestra literatura contemporánea se alza en soledad, herida o estoica, tiende a asumir tonalidades whitmanianas».

    Durante un tiempo, pensé en Whitman no sólo como un gran poeta, sino como el único poeta. De hecho, llegué a pensar que todos los poetas del mundo hasta 1855 se habían limitado a conducir hacia Whitman, y que no imitarlo era una demostración de ignorancia. (fuente:editorial)

Walter Whitman nació en West Hills, un caserío rural de Huntington, en el centro de Long Island, el 31 de mayo de 1819, apenas 43 años después de que los Estados Unidos hubieran proclamado su independencia de la Gran Bretaña. Su familia y sus estudios fueron pobres, pero él demostró desde niño un espíritu inquisitivo y autodidacta. Trabajó desde muy pequeño, y en uno de esos trabajos, como recadero de un despacho de abogados, sus patronos lo suscribieron a una biblioteca ambulante, donde leyó Las mil y una noches y todo Walter Scott: así descubrió la literatura. Pasó a emplearse en imprentas y a ejercer como periodista, que fue la principal ocupación de su vida. Whitman, además de leer, disfrutaba de los museos, las conferencias y la ópera de Nueva York, aunque seguía gozando de la naturaleza, a la que se sentía muy unido por su infancia rural y sus vínculos familiares; un amor que determinaría algunos de los rasgos más destacados de su poesía.

Sus primeros cuentos y poemas, hechos a la manera de los clásicos ingleses, no auguraban al poeta revolucionario que fue. Inspirado por el trascendentalismo de Ralph Waldo Emerson, y estimulado por la necesidad, que el filósofo había expresado en conferencias y ensayos, de que los Estados Unidos contaran con un poeta verdadero, Whitman publica en 1855, a sus expensas, Hojas de hierba, un poemario breve –y casi anónimo: su nombre no aparece junto al título, sino sólo en la página de créditos– con el que aspira a transformar tanto el objeto de la literatura norteamericana –que él quiere que sea la propia sociedad del Nuevo Mundo, su geografía y sus gentes, su democracia– como el lenguaje que lo expresa, libre, natural y audaz. El libro, que recibe críticas feroces –salvo la del propio Emerson, que lo recibe con simpatía–, incluye un poema titulado «Poema de Walt Whitman, un americano», que después se titulará «Canto de mí mismo», integrante indiscutible del canon literario occidental. Whitman trabajará toda su vida en el poemario, del que dará nueve ediciones: 1855, 1856, 1860, 1867, 1871-1872, 1876, 1881, 1889 y 1891-1892, cada una de las cuales aumenta la anterior. Este crecimiento orgánico, que sólo concluirá con la muerte del poeta –la última edición llega a sus manos cuando está agonizando: por eso se la ha llamado «la edición del lecho de muerte»–, revela una visión del mundo determinada por la creencia en un dios que alienta en todos los individuos y en todos los elementos de la naturaleza, y que les infunde una dignidad y una capacidad de amar iguales. Su evolución recoge las experiencias vitales más importantes de Whitman, como su dedicación al cuidado de heridos y moribundos en la Guerra Civil americana, y se adentra en una vejez fatigada y llena de enfermedades.

Whitman muere en Camden, Nueva York, el 26 de marzo de 1892, después de que aquel librito que en 1855 fuera tachado de insulto a la poesía se hubiese convertido en la obra más renovadora de la literatura en lengua inglesa desde William Shakespeare.

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