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C?nticos. Ges?nge. Edici?n biling?e Ver más grande

C?nticos. Ges?nge. Edici?n biling?e

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C?nticos, exultantes, gozosos, sabios, brillantes, celebratorios, inspirados por P?ndaro y su proceso creativo, podemos encontrar destellos de una voz ?nica, precursora, la de quien, antes de extraviarse en la niebla del mundo, luch? por situarse entre dioses y h?roes, entre mitos y f?bulas, en busca de un atisbo de luz orientadora.

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    Escritos en los primeros a?os del siglo XIX, en un per?odo de su vida convulsivo y desequilibrante, que terminar?a con la crisis definitiva del poeta, acabados algunos, incompletos o s?lo esbozados otros, en estos C?nticos, exultantes, gozosos, sabios, brillantes, celebratorios, inspirados por P?ndaro y su proceso creativo, podemos encontrar destellos de una voz ?nica, precursora, la de quien, antes de extraviarse en la niebla del mundo, luch? por situarse entre dioses y h?roes, entre mitos y f?bulas, en busca de un atisbo de luz orientadora. Como ?l mismo hab?a presagiado, su ?lenguaje demasiado poco convencional? ?lleno de ?oscura luz?, utilizando el ox?moron con que H?lderlin metaforiza el vino tinto de Burdeos? debi? sonar extra?o a sus contempor?neos, pues los C?nticos no fueron publicados en su mayor?a hasta 1916 en que lo hizo Norbert von Hellingrath, que abr?a el prefacio al cuarto volumen de su edici?n hist?rico-cr?tica del poeta con una contundente afirmaci?n: ?Este volumen contiene el coraz?n, el n?cleo y la cima de la obra h?lderliniana, su verdadero legado? (fuente: editorial)

(Lauffen am Neckar, Alemania, 1770-Tubinga, id., 1843) Poeta alem?n. Al morir su padre, administrador del seminario protestante de Lauffen, cuando ?l ten?a dos a?os, su madre cas? en segundas nupcias con Johann Christoph Gock, consejero municipal de N?rtingen, donde H?lderlin se cri? junto con su hermana y su hermanastro. En 1784 ingres? en un colegio preparatorio para el seminario, en Denkendorf, y en 1788 entr? como becario en el seminario de Tubinga, donde trab? amistad con Hegel y Schelling, a partir de 1791. Muy influido por Plat?n y por la mitolog?a y cultura hel?nicas, se apart? sensiblemente de la fe protestante. En 1793 sali? del seminario provisto de la licencia que le permit?a ejercer el ministerio evang?lico, pero decidi? no dedicarse a su carrera, sino emplearse como preceptor. Schiller le proporcion? una plaza para ocuparse del hijo de Charlotte von Kalb, en Waltershausen, aunque pronto abandon? su puesto, dada la limitada influencia que ejerc?a sobre su alumno, y se instal? en Jena, uno de los principales centros intelectuales del pa?s. Asisti? a clases impartidas por Fichte, y Schiller le public? un fragmento del Hiperi?n en su revista Thalia. Falto de recursos, volvi? a N?rtingen en 1795, antes de ser introducido en casa del banquero Gontard, en Frankfurt, siempre como preceptor. Susette, la esposa de Gontard, mujer al parecer de gran belleza y sensibilidad, habr?a de convertirse en su gran amor; tanto en sus poemas como en el Hiperi?n se referir?a a ella con el nombre de ?Diotima?. Su amor fue correspondido, y el poeta describi? su relaci?n en una carta como ?una eterna, feliz y sagrada amistad?. A pesar de su trabajo y de los viajes que debi? efectuar con la familia Gontard a causa de la guerra, fue una ?poca de intensa actividad literaria, y en 1799 finaliz? su novela epistolar Hiperi?n. En septiembre de 1798 tuvo que abandonar la casa de los Gontard, despu?s de vivir una penosa escena con el marido de Susette. Se entrevist? varias veces en secreto con ella, hasta que se traslad? a Homburg, por consejo de su amigo, Isaak von Sinclair. Emprendi? entonces su tragedia La muerte de Emp?docles e intent? lanzar una revista intelectual y literaria, que fracas?. En 1800 fue invitado a Stuttgart, donde tuvo tiempo para dedicarse a la poes?a y traducir a P?ndaro, que ejercer?a una gran influencia sobre sus himnos. A finales del a?o acept? otro puesto como preceptor en Hauptwil, Suiza; se ignora por qu? razones abandon? su trabajo, en abril de 1801, y volvi? con su madre, a N?tingen. Hasta enero de 1802, cuando obtuvo un cargo en casa del c?nsul de Hamburgo en Burdeos, trabaj? ininterrumpidamente en su obra po?tica. Al aparecer los primeros s?ntomas de su enfermedad mental, en abril abandon? una vez m?s su puesto. Sinclair le comunic? por carta la muerte de Susette Gontard, el 22 de junio de 1803, en Frankfurt. Tras un per?odo de gran violencia, su trastorno mental pareci? remitir. Sinclair lo llev? de viaje a Ratisbona y Ulm y, a la vuelta, escribi? El ?nico y Patmos, dos de sus obras maestras. Por influencia de su amigo obtuvo la plaza de bibliotecario de la corte, en el palacio del landgrave de Homburg. Como sus crisis mentales se hicieran cada vez m?s frecuentes, en 1806 fue internado en una cl?nica de Tubinga, sin que se produjera mejor?a en su estado. Un ebanista de la misma ciudad, entusiasmado por la lectura del Hiperi?n, lo acogi? en su casa en 1807. All? permaneci? hasta su muerte, en unas condiciones de locura pac?fica que se prolongaron durante treinte y seis a?os. (fuente:biograf?as y vidas)

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